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"No es suficiente sacar nuestras identidades del DSM porque la identidad de alguien más seguirá ahí"




Precariedad trans/resistencia trans: Entrevista Shaindl Diamond y Ambrose Kirby


Diamond, Shaindl and Kirby, Ambrose (2014). Trans Jeopardy / Trans Resistance: Shaindl Diamond (SD) Interviews Ambrose Kirby (AK). En Bonnie Burstow, Brenda Lefrançois y Shaindl Diamond (eds.), Psychiatry Disrupted. Theorizing Resistance and Crafting the (R)evolution (pp. 163-176). McGill-Queen’s University Press.


Fragmentos seleccionados y traducción de Lokapedia


Entrevista que tuvo lugar entre Shaindl Diamond y Ambrose Kirby en Toronto, Ontario, en septiembre de 2012. Ambxs están involucrados localmente en la organización de la resistencia a la psiquiatría.


SD: ¿Puedes contarme sobre tu experiencia como persona trans en relación con la psiquiatría y los tipos de problemas que has visto en el sistema psiquiátrico para personas trans?


AK: Lo que veo dentro de las comunidades trans es un verdadero esfuerzo por sacar nuestras identidades del DSM, fuera de un marco patologizante. Ha habido una disposición cada vez mayor por parte de los centros de salud y los proveedores de salud individuales en todo Canadá para reconocer la identidad trans como regular, normal, no patológica. Sin embargo, mientras nuestras identidades se normalizan, nuestra resistencia a la transfobia se separa cada vez más de nuestras identidades y se patologiza. En lugar de ser personas trans que sobreviven creativamente a la transfobia, somos personas trans con trastornos de ansiedad, trastornos de ira, [trastorno] bipolar, esquizofrenia. Nuestras identidades básicas se consideran cada vez menos una "enfermedad mental", pero nuestras estrategias para sobrevivir se están sacando de contexto y se están individualizando como "enfermedades mentales". Para mí, ese es el gran cambio que veo que está ocurriendo.


En los últimos dos años, he estado trabajando en el Sherbourne Health Center como coordinador de programas trans, trabajando con jóvenes y adultos trans que están considerando la transición o están en proceso de transición.


(…)


Lo que más se me ha quedado grabado es el grado en que las personas quedan atrapadas en el sistema psiquiátrico. Para la mayoría de las personas trans en Ontario, la única forma de acceder a la transición es pasar por un largo proceso en el Centro para la Adicción y la Salud Mental (CAMH): muchas se ven obligadas a viajar o mudarse para poder obtener una etiqueta psiquiátrica que les permitirá el acceso a la atención básica de la salud. Si hay servicios donde viven, la mayoría también tendrán que ser evaluadas por un psiquiatra y obtener una etiqueta. Y pase lo que pase, si desean acceder a cirugías financiadas por el gobierno, deben pasar por un CAMH. Además de eso, un alarmante número de adultos y jóvenes tienen etiquetas psiquiátricas adicionales como depresión, ansiedad, trastorno bipolar, trastorno obsesivo compulsivo y adicción.


Cada vez más, también, encuentro que las personas, particularmente los jóvenes, están buscando una etiqueta psiquiátrica. Hay todo un proceso perverso aquí. Por un lado está el deseo de ser validado por la lucha por la que estás pasando; por otro, hay batallas económicas que a veces son insuperables. Muchas personas trans luchan al borde de la pobreza. Algunxs se dedican al trabajo sexual de forma voluntaria o involuntaria, y cada vez más personas solicitan el Plan de Apoyo a la Discapacidad de Ontario (ODSP). La forma de acceder al apoyo del ODSP para muchas personas trans es aceptar “tengo una enfermedad mental” más allá de las cuestiones de género. ODSP es una opción más viable para los jóvenes y especialmente para las personas mayores que enfrentan enormes barreras financieras. El trabajo sexual se puede convertir en una opción viable para las personas trans. Es un buen dinero, no tienes que tener una identificación adecuada, puedes afirmar quién eres y ser respetado en tu identidad de género elegida. Sin embargo, también está plagado de todo tipo de peligros, criminalización, acoso y aislamiento. Entonces, cuando no puedes conseguir trabajo debido a la transfobia o un historial laboral de género, esas dos opciones pueden parecer las únicas viables para las personas. Está la parte de la legitimidad y la parte económica.


Recientemente, en la Conferencia Rainbow Health Ontario (rho) en Ottawa, la psicóloga y psiquiatra que dirige la clínica de género para adultos en CAMH, hizo una presentación sobre lo que ellos llaman un nuevo enfoque de los Estándares de atención recientemente relanzados para personas trans. Dieron ejemplos de cuándo bloquearían la transición de alguien (no lo llamaron "bloqueo", pero eso es lo que es) y uno de los ejemplos fue: alguien que se había enfrentado a la ansiedad y realmente luchó por salir de su casa, pero consiguió que un miembro de la familia hiciera la mayoría de las cosas que necesitaba hacer fuera de la casa, para que no tuviera que salir. Este es un ejemplo de alguien a quien tratarían de bloquear para que no hiciera la transición hasta que tuviera bajo control su llamada “ansiedad”. Otro ejemplo que escuché fue el de alguien que tiene tendencias suicidas, realmente quiere desesperadamente hacer la transición pero no puede porque depende del CAMH, y el CAMH dice: "Hasta que tengas un año en el que no hayas intentado suicidarte, no consideraremos permitirte tener una cirugía”. Las implicaciones de esto son asombrosas.


SD: Entonces es como si trataran la identidad de género como algo totalmente separado de todos estos otros tipos de luchas que tiene la gente.


AK: Sí. Exactamente. Como si no estuvieras ansioso por salir de casa porque eres trans. Es solo una cosa que tienes. Es una “enfermedad mental” que te golpeó inexplicablemente. No estoy muy seguro de por qué.

A una persona que conozco le dijeron que tenía un llamado "problema psiquiátrico" y recientemente, después de años de tomar litio, le dijo a su psiquiatra que era trans. El psiquiatra dijo: "Oh, está bien, déjame volver a ver cuál es tu diagnóstico". Como si de repente no tuviera una "enfermedad mental", ¿sabes?


SD: ¿Quieres decir que todas esas otras cosas se borraron a favor del trastorno de identidad de género en los ojos de ese psiquiatra?


AK: Sí, cualquier cosa puede ser cualquier cosa, si el psiquiatra lo dice.


(...)


Sin duda, algunos cambios han ocurrido como resultado de la presión de la comunidad. Pero el punto es que a la gente todavía se le indica que pase por los aros de los psiquiatras para tener acceso a la transición médica. Y está claro que la psiquiatría se aferra al derecho de clasificar y determinar el mejor curso de acción para nosotrxs. Hay movimiento fuera del CAMH, dentro de los círculos médicos y de atención médica, para cambiar más hacia un modelo de "consentimiento informado". Esto significaría que lxs adultxs, mayores de dieciocho años, que están tomando decisiones sobre su vida y su cuerpo, siempre que estén informados de manera exhaustiva sobre los riesgos y las consecuencias de asistir a la transición, tienen derecho a elegir. Quiero decir, es muy básico, pero para las clínicas de género y la psiquiatría, el modelo de consentimiento informado no tiene sentido. Están contentos de mantenerse como guardianes.

Los efectos de la transfobia en la vida de las personas trans y, por supuesto, todas las demás experiencias violentas derivadas de estructuras de poder como la raza, la clase y la capacidad son muy profundas. Quiero decir, las personas trans se encuentran entre los grupos más pobres. La pobreza está por las nubes. Las personas no pueden conseguir vivienda ni trabajos seguros y bien remunerados a pesar de ser una población altamente educada. Debido a los efectos de todo eso, las personas necesitan acudir a algún lugar en busca de apoyo y debido a este discurso desenfrenado de la salud mental y la enfermedad mental, el único lugar al que acudir, en gran parte, es la psiquiatría o las personas que trabajan desde lo más profundo de un modelo psiquiátrico.


Así que la gente sigue recurriendo al CAMH para la transición. (…) Al mismo tiempo, la mayoría de las personas que son críticas con el CAMH por la forma en que manejan la transición médica todavía están muy comprometidas con la idea errónea de que existe algo así como una enfermedad mental. Las personas que, por lo demás, son bastante progresistas, en términos de defender sus cuerpos y su derecho de acceso y su derecho a no tener que ir al CAMH, y su derecho a no ser vistos como enfermos mentales simplemente porque son trans, todavía están comprometidas con la idea de que la enfermedad mental existe, simplemente no en mí o simplemente no porque sea trans, sino porque mi mamá la tuvo o porque es genética o es en mi familia o porque yo soy así. La gente está realmente preocupada por no tener que ser etiquetada como enferma mental por ser trans. Sin embargo, todavía está comprometida con la posibilidad de que puedas ser trans y tener una enfermedad mental.


(…)


SD: Hablaste sobre las personas adultas y esta idea de que pueden tomar decisiones importantes sobre la transición y los cambios que quieren experimentar médicamente. ¿Tienes alguna idea sobre las infancias? ¿Cómo encajan las infancias en esa imagen?


AK: Creo que las infancias no son lo suficientemente respetadas. Las infancias saben exactamente lo que necesitan. Con eso no quiero decir que sepan si son trans o no, pero saben que “usar esta camiseta me hace sentir mal” o “me emociona jugar con este juguete”. Todo lo que tenemos que hacer es seguir su dirección sobre lo que les da poder. Lxs peques son tan reveladores. Se puede ver en un instante si algo funciona o no para ellxs. Creo que solo tenemos que seguir esa guía y no tomar decisiones. No necesitamos saber si son diferentes, trans, homosexuales, o lo que sea. Lxs niñxs lo dirán cuando estén listxs. Seguramente en la pubertad o la adolescencia, lxs jóvenes realmente comienzan a ser capaces de articular más y más quiénes son y tomar algunas decisiones con apoyo. El apoyo es clave, el apoyo para que las familias puedan tolerar que sus hijxs puedan saber algo que posiblemente no puedan comenzar a entender. Creo que, más que nada, se debe proteger a lxs niñxs para que no sean diagnosticadxs.


(…)


Y luego hay mucha negligencia. Muchxs de los jóvenes con los que trabajo tienen historias tan intensas de trauma y violencia, abuso sexual, abandono, pobreza extrema, familias que no brindan ni alimentos ni cuidados. Algunxs niñxs son expulsadxs o les dicen que son malxs porque son diferentes o son humilladxs rutinariamente por maestros y estudiantes en la escuela porque son diferentes. El trauma de no encajar y la violencia que viene con eso, esto es lo que le está pasando a la juventud. Su dificultad social está siendo etiquetada, su enfado está siendo etiquetado, sus cortes y autolesiones están siendo etiquetados, su ira extrema cuando son empujadxs está siendo etiquetada.


Sin embargo, nadie quiere hablar sobre el abuso que sufren lxs niñxs, la completa pérdida de poder que enfrentan y la incredulidad que puede ser tan dañina.


SD: ¿Crees que podemos crear servicios que satisfagan las necesidades de las personas trans dentro de las instituciones psiquiátricas?


AK: Mientras nosotrxs, como personas trans o personas de género diferente, sigamos suscribiéndonos al modelo psiquiátrico en cualquier aspecto, nos ponemos en riesgo, y ponemos a otras personas en riesgo. No es suficiente sacar nuestras identidades del DSM, porque la identidad de alguien más seguirá ahí. En ninguna parte del DSM pone "síndrome de ira de los jóvenes negros", pero también podría estar. Hay un número desproporcionado de jóvenes negros diagnosticadxs con esquizofrenia. Es posible que pronto no diga "trastorno de identidad de género" sino "trastornos de ira", "trastorno de oposición desafiante", "trastorno de ansiedad". También podrían llamar a esos "trastornos de la gente que ha sido oprimida”. Y eso nos incluye como personas trans. Por lo tanto, no basta con sacar nuestras identidades del DSM y no es suficiente tener este modelo psiquiátrico al que nos ajustamos. Es un modelo del que debemos deshacernos, y debemos deshacernos de él precisamente porque, en el corazón de ese modelo, está esta idea de enfermedad mental -enfermedad mental que no puedes encontrar en el cerebro si haces una autopsia.


(…)


Toda esta estructura es tan obviamente defectuosa que si simplemente salimos del DSM o del CAMH y vamos a los psicólogos/psiquiatras en el Sherbourne Health Center o Hincks-Dellcrest para obtener apoyo y aprobación, seguiremos siendo patologizadxs. Lo que haremos es convertirnos en cómplices de borrar el contexto de nuestra propia lucha y la de otros pueblos por la autodeterminación.


(…)


Mientras estamos hablando de salud mental, no estamos hablando de solidaridad, apoyo, desarrollo comunitario, acceso. De eso es de lo que estamos hablando en realidad. Por lo tanto, las personas que se establecen a sí mismas como guardianas o insisten en que las personas que son de género diferente deben ir a las clínicas para obtener apoyo, se están perdiendo una gran parte del rompecabezas, que es lo social, lo societario: una cuestión política que impide que las personas adultas y niñxs sean quienes son.


Los discursos en torno a la discapacidad son realmente sorprendentes para identificar cuál es el verdadero problema: las barreras que presenta una sociedad que se niega a reconocer que a través del poder borramos a las personas y les impedimos acceder a la sociedad.


(…)


SD: ¿Cuál es su visión de cómo le gustaría que la comunidad trans avanzara en términos de activismo e iniciativas?


AK: Veo muchas direcciones posibles. Este año, el título de la conferencia de la Canadian Professional Association for Trans Health (CPATH) es “Más allá de la patología”. Hay conciencia de que necesitamos sacar a las personas trans de este modelo patologizado e integrarlas de una manera más significativa en todos los aspectos de la vida, y no solo incluirlas como un complemento al conocimiento profesional sobre atención médica, educación o prisión. Y me gusta ese cambio. Me gusta porque la Encuesta Trans Pulse que encuestó a unas 500 personas trans que viven en Ontario arrojó el resultado de que casi el 75% de las personas trans habían intentado suicidarse o lo habían considerado activamente. ¡Setenta y cinco por ciento! Y esos son los que todavía están vivos, no importa toda la gente que se ha suicidado.


La otra cosa que encontraron es que el riesgo de suicidio es más alto en el momento en que alguien ha decidido hacer la transición y se le bloquea la transición. Eso significa lista de espera de un año en el CAMH para obtener una primer entrevista, eso significa que te interroguen sobre tus preferencias sexuales, eso significa que los guardianes te digan cuánto tiempo tienes para demostrarles que has estado "estable" antes de poder acceder a las hormonas o a la cirugía, eso significa no poder cruzar la ciudad para ir a tu médico de familia para obtener información y acceso, no importan todos los otros obstáculos para cambiar tu nombre. ¿Y cómo solicitas un trabajo cuando todo su historial laboral tiene género o no puedes obtener referencias del pasado? Hay tantas trabas, justo ahí cuando las personas están en el punto de querer correr el riesgo de ser realmente ellas mismas. Creo que ahí es donde veo que ocurre el activismo; en esa zona; crear un 'acceso de consentimiento informado' más rápido a la transición y más allá: acceso a la educación, el trabajo, la vivienda, todo ese tipo de cosas básicas.


(…)


Veo pequeñas piezas sobre despatologizar a las personas trans, pero también despatologizar nuestra resistencia a la transfobia. Esa es la clave y eso va a suceder de muchas maneras diferentes, a través del arte y la cultura, a través de la política y a través de la educación y la salud, todo el trabajo, la vivienda, el cobijo. La gente está haciendo cosas increíbles de diferentes maneras.


SD: ¿Ves gente en la comunidad trans trabajando en iniciativas de antipsiquiatría o sobrevivientes de la psiquiatría? ¿Ves cruce, o áreas donde podría haber cruce y no lo hay?


AK: Bueno, en términos de organización de sobrevivientes de la psiquiatría, un cruce que veo es en torno al acceso a servicios de atención médica de apoyo, no a los que patologizan. Las personas trans necesitan acceso a procedimientos médicos, hormonas médicas, cirugía y, a menudo, quieren tener servicios de asesoramiento de apoyo, no porque haya algo intrínsecamente mal en nosotrxs y necesitemos solucionarlo en el asesoramiento, sino porque enfrentamos mucha opresión. Ya sabes, hay tanto estigma y vergüenza. Somos comunidades que son rechazadas por la sociedad por regla general. Si vives otras realidades, si te asignan “varón” al nacer y usas un vestido; esto equivale en nuestra sociedad a ser inaceptable: “algo te pasa”. La mayor benevolencia que podemos esperar es “No es culpa tuya que seas así o que te haya pasado esto”. Entonces, en términos de resistir esa patologización individual, hay mucha superposición entre ser trans y ser un sobreviviente psiquiátrico.


En términos de organización antipsiquiátrica, no puedo pensar en una comunidad más adecuada para participar que la comunidad trans -excepto por la fatiga en términos de tener que luchar día tras día para caminar por la calle, hablar por teléfono, tener un trabajo, sentarse en la escuela, estar en público. Además del factor fatiga, trabajar para abolir la psiquiatría y las prisiones haría maravillas para las personas trans. Eliminaría dos opciones por las cuales somos rutinariamente descartadxs y desacreditadxs. Y obligaría a las personas a tener que lidiar con nuestra diferencia y el hecho de que las personas trans no tienen suficientes viviendas, están drogadas en exceso, son demasiado visibles pero invisibles y son marginales. Así que veo mucho potencial para alianzas y acciones combinadas entre todas esas comunidades.


SD: ¿Ves alguna barrera? Sé que hablaste de lo agotador que es experimentar la opresión de muchas maneras diferentes, a diario. Eso realmente puede dificultar que la gente se involucre en algunas manifestaciones de acción política. ¿Hay algún otro tipo de barrera que impida que eso suceda?


AK: Creo que las personas trans estamos trabajando incansablemente para salir del DSM de tal manera que nos pueda llevar a distanciarnos de quienes han sido psiquiatrizadxs, a pesar de que somos personas psiquiatrizadas. Una postura común es "No tengo una discapacidad", "No tengo una enfermedad mental", lo cual no ayuda porque hay personas que se identifican como discapacitadas y no sienten que esa sea una mala palabra o una identidad menor, y no deberían. Y sé que hay otras personas trans que se identifican como discapacitadas o como sobrevivientes de la psiquiatría, por lo que ya se está superponiendo. Me viene a la mente Eli Clare. Pero creo que, al igual que cualquier otra comunidad, estamos muy atrapadxs en las narrativas dominantes sobre quién es normal y quién no. Y definitivamente hemos internalizado mucho de eso.


“Quién tiene passing” es uno de los temas más importantes en nuestra comunidad. ¿Quién es una persona trans real, quién no lo es? A veces, las personas que no se ajustan al género o que son homosexuales no se consideran lo suficientemente trans. Hay tanta diferencia en nuestras comunidades como en cualquier comunidad, y eso puede poner barreras a la solidaridad. Competir por recursos escasos es siempre una barrera. Es el clásico divide y vencerás. Si siempre estamos compitiendo entre nosotrxs, estamos luchando contra nosotrxs mismxs en lugar de trabajar con otras comunidades para lograr un cambio social más amplio.


No creo que en los círculos de antipsiquiatría o sobrevivientes de la psiquiatría haya mucha conciencia sobre lo que les sucede a las personas trans en la psiquiatría. No he visto eso. No quiero hacer grandes generalizaciones, pero en mi experiencia, no ha sido muy importante.


En lo personal, una barrera a la que me enfrento es que dependo del CAMH para que me aprueben la cirugía. Estoy realmente atascado en este momento. Estoy tan enojado que ni siquiera puedo coger boli y papel y completar esa solicitud. Como activista en contra de la psiquiatría, someterme voluntariamente al CAMH para que me examine y apruebe se siente terrible. Es una gran barrera para mí. Tiene sentido que la gente no quiera luchar contra la psiquiatría porque dependemos de ellos. Eso es enorme. Tengo la aplicación desde hace seis meses. Está ahí sentada.


SD: Eso es muy difícil.


AK: Es tan difícil. Entonces, la dependencia diaria de la psiquiatría excluye la posibilidad de organizarse en contra de la psiquiatría en algunas formas bastante importantes. Eso se aplica no solo a acceder a la cirugía, sino también a acceder a apoyo económico como dije.


SD: ¿Hay algo que quieras agregar?


AK: Sí. Como hombre trans blanco, mucho de lo que digo está cargado de mi propia perspectiva y mi propia identidad. No he querido decir que haya abordado completamente los problemas de estatus, los problemas de inmigración, los problemas de lxs prisionerxs. Pero yo quería hablar, intentar a mi manera contribuir a esta conversación. Espero que esta sea, en algún momento, una de tantas voces hablando de esto desde diferentes perspectivas.


No tengo todo el conocimiento técnico interno y externo, pero sí sé que a las personas trans se les dice de manera desproporcionada que hay algo mal con nosotrxs. Y la mayoría de nosotrxs terminamos en una relación con la psiquiatría. Siempre que los números son tan altos, hay algo por lo que estar extremadamente preocupadx. Lxs jóvenes indígenas están experimentando el suicidio o pensando que esa es una opción viable en números asombrosos en este país, lo mismo ocurre con lxs jóvenes y adultxs trans. Que el suicidio sea una opción tan viable no solo es triste o trágico; es una señal de un problema político y social mayor. Al igual que lxs jóvenes indígenas, las personas trans no nacen queriendo morir -vivimos en un mundo que rechaza activamente nuestra existencia y busca controlarnos y contenernos. No necesitamos psiquiatría, necesitamos solidaridad y justicia. Necesitamos espacio para vivir.

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