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Fragmentos de Marisa Wagner, poeta, escritora y loca



YO


Yo…

-ésta mujer rota-

que a veces se despedaza aún más en la locura.

La que emprende sigilosos, nocturnos vuelos,

sobre los nidos secretos de los monstruos.

La que suele mantener conversaciones largas con el mismísimo demonio,

mirándolo a los ojos.

Yo…

-este ángel mutilado erróneo-

que arrastra su ala rota en los pantanos,

que camina lentamente

sobre brasas encendidas, sin notarlo,

expiando

quién sabe qué pecado.

Que no se persigna jamás, ni se arrodilla

ante ningún dios de cotillón,

ante ninguna deidad de fantasía.

Quizás…

porque vi morir mis hombres mejores en la guerra.

Inocentes, desnudos, crédulos,

descalzos, casi desarmados

y jamás pude enterrarlos,

quiero decir, honrar la tierra con sus cuerpos niños…

hoy… sin embargo,

me inclino

-con la docilidad y la elasticidad de un junco-

frente al milagro descomunal de su ternura.


Al Licenciado Germán Agüero



SI YO NO ESTUVIERA LOCA


Si yo no estuviera loca…

¿Qué estaría?

¿Muerta?

¿Desaparecida?

Y estar loca…

¿No es una manera -como otra cualquiera-

de desaparecer o de morirse?

Pero no filosofemos…¡no jodamos!

Si yo no estuviera loca estaría cuerda.

Haciendo la fila

para pagar la luz, el gas, el teléfono.

Haciendo otra fila

para pagar los impuestos.

Estaría mirando los clasificados.

Los informativos.

Estaría soñando

Con ser alta, flaca, rubia

-como las modelos-.

Estaría yendo de Shopping

por ejemplo.

No sé si lo resistiría.

Creo que no sabría qué hacer del otro lado.


A Alberto Sava



LITIO


Se habla de la bipolaridad de mi locura.

De la necesidad del litio de por vida.

Hace diez años:

Litio en desayuno.

Litio en el almuerzo.

Litio en cena.

Y cada tres meses una litemia.

(Valor de litio en sangre)

Una ecuación psiquiátricamente perfecta.

Sin embargo, yo siento

que mi locura

tiene mucho más que dos polos.

Muchos más matices.

Muchos recovecos.

¿Será, tal vez, multipolar y multifacética?

Me pregunto si puede el litio con todo esto.

¿No estarán podridas mis neuronas de tanto

Ceglutión en cuotas?

Maníaca. Depresiva. Psicótica.

Caractericemos.

Encuadremos.

Traguemos la pastilla.

Que pobre mi locura bipolar

que se queda quietita con el litio.

Que retrocede asustadiza.

Y yo vuelvo a esta lucidez de morondanga.

Prolijita, Mustia. Gris.

Casi calladita.

Es que si rio demasiado tiemblo.

(Me estoy euforizando, temo)

Si lloro, también tiemblo.

(Me estaré deprimiendo, pienso).


Imágenes extraídas del Blog Los Montes de la Loca. En memoria de Marisa Wagner: http://losmontesdelaloca.blogspot.com/2009/08/mariane-pecora-entrevista-marisa-wagner.html

P. VAS. ¿Por qué se enloquece?


M. W. Se enloquece por un dolor extremo o por una soledad extrema. Un mundo injusto genera subproductos patológicos, y eso somos nosotros. De hecho, algunas personas pueden zafar de la locura y sobreviven. Claro, se mutilan un riñón o el hígado, hacen algo psicosomático, mueren de cáncer… La enfermedad se les aloja en el cuerpo. Otras personas, con un mecanismo absolutamente sensible, enloquecemos. Este mundo genera locura por donde lo mires. A los niños empiezan a darles Ritalina a los tres años. Estamos construyendo adictos, cosa que es muy rentable para la industria farmacéutica. Y ni hablar de los que están el la calle sin otra madre que la estación Retiro, como dice un amigo poeta. ¿Cómo hacés para sobrevivir entre tanta injusticia y crueldad sin enfermarte?


P. VAS. ¿Cuál es la delgada línea entre la locura y la lucidez?


M. W. La línea entre la cordura y la locura es muy imprecisa, muy difusa. Hay un momento en el que sentís que la realidad te supera, que dejaste de entender los códigos de los demás, que te quedaste muy solo y sin puentes… Entonces te inventás un personaje porque esa soledad es insoportable. Es preferible inventarse un otro que te persigue que caer en el vacío yoico, en la despersonalización. El delirio no es la enfermedad, sino la defensa contra ese vacío existencial terriblemente profundo que tenés enfrente.


P. VAS. ¿Qué fue lo que más te sorprendió al salir?


M. W. Estar encerrada es como estar en un freezer, sin contactos con el mundo, detenida en otro tiempo. Cuando salí del Montes de Oca, lo primero que me llamó la atención es ver que todo el mundo hablaba solo por la calle. Parecía un brote psicótico. ¡Pero claro!, era la telefonía celular. Lo que más me sorprendió, a los pocos días de estar afuera fue que en menos de catorce cuadras, por Rivadavia, llegué a contar 40 personas en situación de calle. Familias enteras, ancianos, niños, torrentes de personas viviendo en la calle. Y me dije: este es el manicomio del otro lado.


Referencias:

  • Pécora, Mariane (s/a). Marisa Wagner. Los Montes de la Loca. Periódico Vas Buenos Aires.

  • Robinson, Alan (2018). Marisa Wagner, poeta y loca. Escritura Feminista.

  • Wagner, Marisa (2007). Los Montes de la Loca. Ediciones babobab. Buenos Aires.

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Orgullo Loco 2019. Barcelona.

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